domingo, 30 de noviembre de 2008

Te escribo recostada en mi cama, extrañándote como siempre.
Hoy me encuentro vacía sin saber mucho que hacer por estos días en que no te puedo ver, siempre es así, a veces creo que la espera me vuelve un poco loca de amor porque extrañarte es lo más bonito y triste que me ha pasado.