martes, 7 de abril de 2009

La vida es corta, rompe las reglas,
perdona rápidamente, besa lentamente,
ama de verdad, ríe incontrolablemente
y nunca lamenta nada de lo que te hizo SONREÍR.
Hasta que todas las mañanas, amanezcan con la luna en vez del sol en la ventana; que podríamos ver los dos desde mi cama.
Hasta que escriba el cielo con sus nubes que me amas; hasta que en todos los desiertos, crezcan flores de colores que revivan el mar muerto. Y de pronto sea tan grande el desconcierto, que lleguemos a pensar que nuestro amor puede ser cierto. Te esperare, yo te esperare. Como invierno a primavera.