
Fuck us.
Ahora que ha llegado el momento de decirte todo lo que siento. Quiero que sepas la verdad, no daré ya marcha atrás.
Sos vos, siempre sos vos el que elige, aunque hayas acatado ordenes de otro como un robot sos vos el que elige acatar esas órdenes. Quieras o no siempre elegís. Es muy fácil excusarse diciendo “yo hice esto por esto o por lo otro”. Si vos lo hiciste fue porque quisiste porque fue tu decisión.
¿Cómo es el amor? ¿Es complicado el amor? ¿El amor es caprichoso? ¿El amor es cruel, es egoísta? ¿El amor es injusto? ¿El amor es posesivo y celoso? ¿El amor es a destiempo? ¿El amor es angustia todos los días? ¿El amor es un desencuentro permanente? ¿El amor es traicionero? ¿El amor duele? ¿El amor desilusiona? ¿El amor es soledad? ¿El amor va y viene? ¿Cuál es la verdadera naturaleza del amor? Todos nos preocupamos porque nos amen. Fundimos biela, carburadores, hacemos cualquier cosa con tal de que nos amen. ¿Pero es más importante ser amado que amar? El gil, como decimos todos, que ama ¿no es más feliz que el perno que solo quiere que lo amen? Si se ensucia el carburador el que ama le mete igual, contra viento y marea, cueste lo que cueste, lo que quiere es amar. Cuando un fratacho ama le importa más el otro que él mismo. Cuando amas haces cualquier sacrificio por el otro, nada te hace más feliz que ver al otro feliz y nada te hace más triste que ver al otro triste. Cuando amas, amas hasta el punto de renunciar a tu amor, por tu amor ¿y cuál de nosotras haría algo así? No, porque nada nos alcanza, queremos que ellos renuncien a todo, que se sacrifiquen, que sean héroes para nosotras, y si no es así ¿significa que no nos aman? ¿Se dan cuenta? Nada nos alcanza. Porque el que ama, ama. Ama lo que le gusta, lo que no le gusta, lo que nunca le va a gustar. El que ama no es un perno quisquilloso como somos todos que siempre estamos ahí buscándole el pelo al huevo, la fallita para decir “ves, no me amas tanto como me decís, no me amas como me merezco, no me amas hasta el infinito”. El amor es entregarse, es que el otro sea más importante que vos. Uno no encuentra el amor, el amor te encuentra, y cuando te encuentra te arrasa, te da vueltas, te vuelve de aire, y lo único que te importa es amar, amar de frente, sin razones, sin especulaciones, amar y solo amar porque esa es la verdadera naturaleza del amor.
Pero no vino nunca, no llegó y mi vestido azul se me arrugó y esta esquina no es mi esquina y este amor ya no es mi amor. Pero no vino nunca, no llegó y yo jamás sabré lo que pasó.
El destino es como un ejército de hormigas laboriosas. Miles de hormiguitas haciendo su parte del trabajo. Uno cree que controla su vida, pero el destino lentamente se va configurando. Una serie de circunstancias, decisiones y casualidades van construyendo el destino. Cabos sueltos, detalles ínfimos, imprevistos.El destino es una gran chef que mezcla los ingredientes preparando el plato que tiene para nosotros. Es una maquinaria precisa y minuciosa que va reuniendo todas las piezas. Dormimos, amamos, trabajamos o cantamos ajenos a los que el destino escribió para nosotros…¿Quien escribe el destino? ¿Nosotros? ¿Alguien? ¿Un dios? ¿Varios? ¿Nadie? ¿Todo es azaroso?. Nos sentimos artífices, alquimistas. Nos creemos dioses poderosos e invencibles, y solo somos marionetas del destino…En el lugar menos pensado, de una manera imposible de imaginar, todo se va armando. Avanzamos inconscientemente mientras la trama se va entrelazando de forma misteriosa, un mecanismo de relojería asido por el destino. Aunque corramos en la dirección contraria no se puede escapar, porque no somos nosotros lo que vamos hacia el destino, sino este el que viene a buscarnos tarde o temprano…El destino es como un señor muy viejo y sabio, es un profesional de todas las profesiones. El destino a veces es realista, urde y entrelaza la trama con pericia. Como buen guionista pone personajes en el momento y en el lugar indicado que permite que la acción avance hacia donde él quiere que avance. Así escribe el destino, dando giros a la historia permanentemente. El destino es un gran ingeniero. Hace grandes construcciones, joyas de ingeniería. Con paciencia milenaria construye castillos inmensos. Cuida cada detalle, encaja las piezas con precisión, pero, el destino construye sus castillos con cartas de mesa. Una mala movida, una sola carta que se saque y el castillo colapsa. El destino es estratega. Mueve las fichas, despliega sus tropas en el campo de batalla y sabe cómo dar su golpe certero…El destino es como un superhéroe con poderes ilimitados, puede todo. Puede con todo. Pero como todo superhéroe tiene una debilidad, y la debilidad del destino, son las acciones humanas. Eso, es lo único que puede cambiarlo como una simple piedrita verde puede debilitar a Superman, lo único que puede cambiar el destino, son las acciones humanas…Las acciones y decisiones acertadas podrán cambiar el destino, o ir finalmente a su encuentro, pero en definitiva, lo que deba ser, será.